Las translocaciones como herramienta de conservación para las tortugas terrestres en México

R. Palomo Ramos1*; A. B. Gatica Colima1; J. V. Ríos Arana1

Correspondence: *. Autor correspondiente: Rosalinda Palomo-Ramos, Universidad Autónoma de Ciudad Juárez, Instituto de Ciencias Biomédicas. Av. Plutarco Elías Calles #1210, Fovissste Chamizal, Ciudad Juárez, Chihuahua, México. C. P. 32310. Phone/Fax: (656) 688 1800.. E-mail: E-mail:


Resumen:

Los programas de translocación se han enfocado principalmente en aves y mamíferos, sin embargo, el aumento de la atracción y aceptación de los reptiles por el público ha permitido la creación de espacios para su conservación en las últimas décadas. Con más del 80 % de especies de tortugas terrestres y dulceacuícolas que se encuentran en peligro de extinción en el mundo, las translocaciones podrían ser la única opción para recuperar poblaciones. En México, 33 especies de quelonios, de las 48 descritas, cuentan con algún estatus de protección, sin embargo, ningún programa de translocación ha sido llevado a cabo. Es por ello que revisamos literatura abierta sobre translocaciones de tortugas en diversas partes del mundo y desarrollamos una guía de translocación para mejorar la tasa de éxito. Los principales factores para realizar una translocación exitosa que identificamos son: hábitat idóneo, aclimatación (liberación blanda), elección de los candidatos idóneos a ser translocados, el monitoreo después de la translocación y la aceptación por el público de la translocación. La información proporcionada por esta revisión será útil para desarrollar estrategias de translocaciones de tortugas en México y otras partes del mundo.

Received: 2017 August 10; Accepted: 2017 December 18

revbiocien. 2017 ; 5(7)
doi: 10.15741/revbio.05.2018.01

Keywords: Palabras clave: En peligro de extinción, herpetofauna, translocaciones, tortugas, México.

Introducción

La introducción de las especies es un proceso secular que ha ocurrido a lo largo de la evolución humana (Mendelson et al., 2006). Desde la antigüedad, algunos autores citan a la recolección de animales en el Arca de Noé como la primera referencia a la reintroducción animal (Gilbert y Dodds, 1992). Sin embargo, fue durante el Pleistoceno cuando la primera reintroducción ocurrió junto con el desarrollo agrícola y la domesticación animal; además, cuando las primeras extinciones ocasionadas por los humanos iniciaron (Soriguer et al., 1998). Actualmente, aún son movidas algunas especies desde y hacia su hábitat original para establecer poblaciones, a esta estrategia se le conoce como translocación.

La Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza y sus Recursos/Comisión de Supervivencia de Especies (IUCN/SSC por sus siglas en inglés) define a la translocación como cualquier movimiento de organismos vivos de un lugar y su liberación en otro mediante intervención humana. Existen tres tipos de translocación: Introducción (transferir organismos fuera de su rango nativo histórico); reintroducción (movimiento deliberado de organismos a parte de su rango nativo, de donde fueron extraídos en épocas remotas); y reforzamiento (transferir organismos para incrementar el número de individuos de una población existente). Utilizaremos el término translocación para todas las liberaciones que tienen como propósito la conservación (IUCN, 2013).

A medida que crece la población mundial, crece también la demanda para espacio urbano y para la producción agrícola, lo que ha llevado a una creciente transformación del hábitat para satisfacer las demandas humanas. Desde el siglo XXI, seis millones de hectáreas de bosques primarios se han perdido anualmente (IUCN), provocando una amenaza a la existencia de muchos animales tal como las tortugas gigantes Cylindraspis in las Islas Mascareñas (Griffiths et al., 2009). Las principales causas de la extinción de los animales son la sobreexplotación, pérdida y fragmentación del hábitat (Dissanayake et al., 2012). Se estima que más de 18000 especies evaluadas (de 52,000) están en riesgo de extinguirse en las siguientes décadas (IUCN, 2014). La pérdida de las especies enfatiza la necesidad de estrategias de conservación efectivas. Varias estrategias de conservación han sido implementadas para enfrentar estos problemas, incluyendo los programas de translocación. En México, el primer programa de translocación consistió en la liberación de 22 berrendos o antílopes americanos (Antilocapra americana) a la Isla Tiburón en 1962, así como otros vertebrados tales como aves y mamíferos enlistados en la Tabla 1.

Tabla 1.

Translocación en México.


Species Year Release location No. of individuals Outcomea Typeb Reference
American bison
(Bison bison) 2009 Janos, Chiuhahua 23 S T CONANP, 2012
California condor
(Gymnogyps californianus) 2002 San Pedro Mártir Sierra, Baja California 20 IP R Rojo et al., (2003)
Pronghorn
(Antilocapra americana) 1967 Tiburón island, Sonora 22 F R CONANP, 2009
1972 Guadalupe ranch, San Luis Potosí 52 F R
1996 Valle Colombia, Coahuila 65 PS R
1998 Valle Colombia, Coahuila 85 PS RS
2000 Estrella Bioparque, Nuevo Leon 12 F R
2005 Valle Colombia, Coahuila 47 PS RS
2006 Valle Colombia, Coahuila 54 PS RS
2007 Zacatecas 159 IP R
Red macaw
(Ara macao cyanoptera) 2012 Los Tuxtlas, Veracruz 27 S R Estrada, 2014
Mexican Wolf
(Canis lupus baileyi) 2011 Sonora 6 F R CONABIO, 2011
2013 Chihuahua 7 PS R SEMARNAT, 2016
Black footed ferret
(Mustela nigripes) 2001 Janos-Casas Grandes, Chihuahua 94 S R and Pacheco et al., 2002
Bighorn sheep
(Ovis canadensis) 1975 Tiburón Island, Sonora 17 S R INE, 2000
1996 Isla del Carmen, Baja California Sur 26 S R Jiménez et al., 1996; Jiménez et al., 1997

TFN1Resultadoa de los proyectos de translocación (F=fracaso, IP=en progreso, PS=parcialmente exitoso, S=exitoso) Tipob de translocación (R=reintroducción, RS=repoblación, y T=translocación).


Estos programas cobraron importancia desde el 2007 cuando el Presidente Felipe Calderón creó PROCER (Programa de Conservación de Especies en Riesgo), iniciativa dirigida a la protección de las especies en peligro de extinción. Sin embargo, en México han existido programas de translocación antes de la creación de PROCER, siendo la translocación de la iniciativa, la cual incluye 30 especies prioritarias en riesgo, donde los únicos reptiles considerados fueron las tortugas marinas. Debido a la falta de investigación sobre translocación de tortugas terrestres en México, es nuestro interés desarrollar pautas para futuros programas de translocación de tortugas terrestres mediante la identificación de programas exitosos y fallidos a nivel mundial, determinando las variables relacionadas con los resultados exitosos para promover un enfoque más estratégico en la reintroducción de estos quelonios.

Translocación: estrategias y su rol en la conservación de la vida salvaje

La pérdida y fragmentación del hábitat son las causas principales de extinción de la vida salvaje, lo que resulta en la reducción de tamaño de la población e incrementa la posibilidad de la extinción de especies (Fahrig, 1997). La extinción de las especies no solo reduce la biodiversidad mundial, sino que también disminuye las interacciones ecológicas y las presiones evolutivas que sustentan la diversidad de la flora y fauna (Bazzaz, 1996; Hoekstra et al., 2005), la evolución de las especies (Myers y Knoll, 2001) y crean servicios de ecosistema que benefician al público (Daily, 1997). Desde 2008 ha existido la práctica de translocaciones siguiente las directrices de la Unión para la Conservación de la Naturaleza (IUCN por sus siglas en inglés), donde la mayoría se ha concentrado en mamíferos y aves (Figura 1). La mayor parte de los programas de restablecimiento de la población se han enfocado a los mamíferos y aves con resultados exitosos (Figura 2), sin embargo, ha ido creciendo el interés en la conservación de reptiles y anfibios a pesar de que los reptiles no son tan populares para el público (Dodd y Seigel, 1991).


[Figure ID: f1] Figura 1.

Casos de translocación mundial organizados mediante taxones (datos IUCN, 2008-2013).



[Figure ID: f2] Figura 2.

Resultados de casos mundiales de translocación organizados por taxones.


Mientas que la herpetofauna mundial disminuye y un gran número de especies de anfibios y reptiles se extingue, queda claro que es necesaria una estrategia de conservación práctica (Gibbons et al., 2000; Stuart et al., 2004; Mendelson et al., 2006). Como parte de esto, las translocaciones de especímenes salvajes y los proyectos acompañados de programas de criadero en cautiverio han ganado popularidad (Seddon et al., 2005). Sin embargo, en el caso de las tortugas marinas, la atención pública sobre las amenazas creadas por los humanos, junto con las políticas de gestión, han ayudado en la recuperación de algunas poblaciones (Stanford, 2010). El escenario para las tortugas terrestres, en contraste, no ha sido tan positivo, aun cuando dos tercios de sus especies están en peligro de extinguirse debido a la pérdida de hábitat, consumo humano y comercio ilegal de mascotas (Stanford, 2010).

No obstante, con 80 % de las especies de tortugas marinas y terrestres en riesgo de extinguirse a nivel mundial, la translocación puede ser la opción para recuperar las poblaciones extirpadas y reconectar aquellas fragmentadas (Tuberville et al., 2005; Tuberville et al., 2011). Las tortugas terrestres también pueden ayudar a recuperar un ecosistema, donde tortugas no-nativas existentes se utilizan para reemplazar a los ingenieros de ecosistema extintos, tales como las tortugas Cylindraspis en las Islas Mascareñas (Griffiths et al., 2009). Un caso de translocación exitosa es la reintroducción de la tortuga Gigante Española de Galápagos (Chelonoidis hoodensis) en la Isla Española a mediados de la década de 1960 (Malcolm y Gibbs, 2007). En el año 1800, las tortugas Gigantes Españolas de Galápagos fueron cazadas de madera excesiva por los barcos balleneros que llegaban a la isla a reabastecer sus suministros alimenticios, quedando solamente 15 especímenes en Isla Española para el año 1960. En un esfuerzo de conservación, estos individuos fueron movidos al Centro de Crianza en la Estación Científica Charles Darwin y el Parque Nacional Galápagos en 1963. Actualmente la población se está recuperando y ha aumentado a 3000 especímenes (Gibbs et al., 2014).

Aunque no todos los programas de translocación pueden contarse como exitosos. En 2005, un total de 109 tortugas egipcias (Testudo kleinmanni) fueron translocadas a un área de su rango histórico en la provincia de Omayed, Egipto. Solo el 19 % de los machos y 12 % de las hembras fueron encontrados durante estudios posteriores a la liberación, dos años después (Attum et al., 2010). Definir el éxito o fracaso en la reintroducción de tortugas puede ser difícil: Griffith et al., (1989) consideran que una translocación exitosa ocurre cuando se presenta evidencia de una población auto-sustentable, pero esta definición no explica cómo pueden las poblaciones determinarse auto-sustentables. En Ecología de población, una población auto-sustentable es aquella donde los individuos añadidos por nacimiento o migración reemplazan a los individuos perdidos por muerte o emigración (Pulliam, 1988).

Desarrollando un proyecto de translocación: requisitos y consideraciones

De acuerdo a la literatura existente en translocación de tortugas terrestres, en particular sobre tortugas Gopherus, el objetivo detrás de un proyecto de translocación debería ser el paso inicial a considerar antes de implementar una translocación. Existen tres objetivos para las translocaciones animales: para resolver conflictos seres humanos - vida silvestre, para repoblar poblaciones de caza y para conservación (Fischer y Lindenmayer, 2000). Al definir el objetivo, el resultado debe concentrarse en alcanzar el éxito a largo plazo mediante el monitoreo de los especímenes translocados (Riedle et al., 2008).

Una vez que el motivo para llevar a cabo la translocación ha sido establecido, se requiere crear un equipo multidisciplinario donde los participantes deben ser capaces de enfrentar incertidumbre y stress (Clark y Westrum, 1989). El equipo de trabajo debe tener la habilidad de reconocer bajo rendimiento ocasionado por debilidad interna o alguna otra causa para repararla. Un equipo de trabajo deficiente se evidencia cuando las fallas públicas revelan debilidad interna (Clark y Westrum, 1989). Un ejemplo de fracaso en el manejo de la vida silvestre ligado a la debilidad organizacional es la reintroducción de 19 loris perezosos (Nycticebus spp.) confiscados en Sumatra, una especie que es susceptible de estrés en cautiverio; 12 de estos loris murieron debido a la falta de comunicación entre los investigadores y trabajadores locales, es decir, los recintos fueron alterados de manera continua, ocasionando estrés y como resultado la muerte prematura de algunos loris (Collins et al., 2008).

Los equipos de apoyo juegan un rol vital en la toma de decisiones sobre la conservación y el manejo de recursos naturales, porque enfrentan problemas cotidianos utilizando conocimientos científicos y de gestión (Heaton et al., 2008) para lograr el éxito.

Una vez que el equipo ha sido estructurado, su principal tarea es encontrar un hábitat adecuado para la translocación de los candidatos para establecer una población. Para proteger una especie, no es suficiente preservar las áreas representativas del rango de distribución del animal: un área con mínimo impacto humano rodeado de zonas de contención, y la relación predador-presa debe ser también considerada para lograr una translocación exitosa (Esque et al., 2010). Hubo un caso de translocación de tortugas en Ft. Irwin, California, donde Tortugas del Desierto (Gopherus agassizii) sufrieron depredación por coyotes, resultando una alta tasa de mortalidad de tortugas (48 %) dentro del primer año de translocación (Esque et al., 2010). Para incrementar la probabilidad de una translocación exitosa, es necesario entender los requerimientos ecológicos específicos para las especies, incluyendo su distribución y reproducción (Tuberville et al., 2011). Los candidatos ideales para ser translocados son individuos saludables con una alta tasa de reproductividad. Riedl (2006) sugiere que es necesario conocer los perfiles conductuales y psicológicos de las tortugas residentes y translocadas, y entonces comparar dichos perfiles antes y después de la translocación. Los indicadores de salud, tales como condición corporal, fidelidad al lugar, actividad reproductiva, tamaño del área de distribución y patrones de locación, pueden ser utilizados como criterios para determinar qué efectos tiene la translocación en los individuos (Riedl, 2006). Por ejemplo, Tuberville et al., (2011) estudiaron la conducta de apareamiento de una población translocada de Tortugas Gopher (Gopherus polyphemus), establecidas mediante múltiples repoblaciones durante 1987 y hasta 1994. En 2006, se determinó la frecuencia relativa de la paternidad múltiple y se estimó el éxito reproductivo individual mediante la genotipificación de candidatos macho y hembra de tortugas, y descendencia. Encontraron que existe una ventaja reproductiva asociada con la residencia previa y que el éxito reproductivo varió entre machos. El cociente sexual de las tortugas pre-liberadas es otro factor a considerar porque los machos son menos factibles al establecimiento debido a que sus áreas de distribución son más grandes en comparación con las hembras, resultando en mortalidad más alta, lo cual podría derivar en implicaciones de viabilidad a largo plazo (Attum et al., 2011). Sin embargo, las estrategias de liberación pueden también afectar el resultado de la translocación. Las dos estrategias comúnmente más empleadas son liberación blanda y liberación dura. La liberación blanda corresponde al uso de un recinto donde los animales cautivos esperan por translocación y tienen acceso a alimento y agua, mientras que la liberación dura consiste en liberar a los animales en la vida salvaje sin aclimatación ni experimentación en el sitio. Field et al., (2007) dirigió un estudio donde se compararon los efectos de no proveer de agua a tortugas de desierto adultos cautivas (Gopherus agassizii) previo a su liberación, lo cual aumentaría la probabilidad de un resultado exitoso. Para probar su hipótesis, utilizaron mortalidad y cambios en la masa corporal, longitud del caparazón, conducta y dispersión. Tuvieron una alta tasa de mortalidad (21 %) debido a condiciones de sequía en el sitio, y no la translocación como causa de las muertes de las tortugas. También encontraron que el suplemento de agua se correlacionó con altas tasas de crecimiento del caparazón y movimientos distantes de los machos después de la liberación. La amplia dispersión del sitio de translocación no es deseable porque las tortugas podrían estar expuestas a altas tasas de mortalidad (debido a la depredación), perturbación antropogénica o altos costos energéticos asociados con actividades mayores, así como nulo o poco rango de solapamiento con sus congéneres (Fritts et al., 1984; Larkin et al., 2004; Kingsbury y Attum, 2009; Attum et al., 2010). Una liberación blanda es preferible porque permite que las tortugas se aclimaten y desarrollen fidelidad al sitio, y también hace el monitoreo de su salud y conducta más sencillo (Tuberville et al., 2005; 2008; Attum et al., 2010). Un monitoreo a largo plazo de los especímenes debe implementarse para evaluar el establecimiento y desarrollo de la población, aunque esto raramente ocurre en proyectos de translocación (Bertolero et al., 2007).

Métodos

Se llevó a cabo una revisión de la literatura disponible para identificar los esfuerzos de translocación en el mundo. Identificamos los factores importantes que incrementarían la probabilidad de una translocación de tortugas exitosa tales como idoneidad del hábitat, aclimatación (liberación blanda), selección de candidatos para translocación, monitoreo post-translocación y aceptación pública del programa de translocación. Existen otros factores que no fueron mencionados porque se necesita mayor investigación en esos temas: tasa de reclutamiento, fecundidad y el número mínimo de animales a translocar.

Leímos y analizamos investigaciones publicadas en literatura disponible en Google Académico, utilizando las siguientes palabras de búsqueda: translocación animal, translocación en vida salvaje, reintroducción animal, translocación de tortugas y translocaciones en México. Translocaciones de tortugas terrestres y tortugas marinas y reportes de las agencias de gestión de recursos como la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (CONANP) y reportes de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (IUCN). Revisamos casos a nivel mundial que encontramos en la literatura y reportes en translocaciones de tortugas para evaluar los factores principales que llevan al éxito o fracaso cuando se realiza la translocación de tortugas. Definimos el éxito mediante el cumplimiento de los objetivos que cada proyecto de translocación ha establecido. Identificamos los factores principales que han influenciado el logro de una translocación exitosa.

Desarrollamos una guía para la translocación de tortugas basada en la revisión literaria y en los criterios del IUCN/SSC.

Resultados y Discusión

Analizando las translocaciones animales a nivel mundial, obtuvimos 57 artículos de acceso abierto y de reportes de IUCN y extrajimos aquellos que mencionaron la translocación de quelonios (n=12, ver Tabla 2). Nueve de estos casos tuvieron un resultado exitoso, dos intentos fallidos y un resultado desconocido. Un factor influenciable en una translocación exitosa es la idoneidad del hábitat (Griffiths et al., 1989; Stamps and Swaisgood, 2006).

Tabla 2.

Programas de translocación de tortugas a nivel mundial.


Species Year Location Na Criteria for selecting sitesb Candidates criteriac Type of released Outcomee References
Western swamp tortoise (Pseudemydura umbrina) 1994 Australia 162 PA J, CB HR S Kuchling 2008
Babcock’s leopard tortoise (Stigmochelys p. babcock) 2005 South Africa 17 PL A, J, HT HR F Wimberger et al., 2009
African spurred tortoise (Centrochelys sulcata) 2007 7 PL NA NA S Garrigues & Cadi 2011
2006 Senegal 24 PA A, HT HR PS Gerlach and Gerlach, 2011
2006 Seychelles 5 PL A, HT HR
2010 Seychelles 30 PL J, HT HR
Gopher tortoise (Gopher polyphemus) 1987 1993 USA 25 PL A, HT HR S Tuberville et al.,2011
1994 USA 74 PL A, HT HR S Tuberville et al., 2011
2009 USA 60 PL A, HT HR S Charles-Smith et al., 2009
Egyptian tortoise (Testudo kleinmanni) 2005 Egypt 109 PA A, HT, R HR F Attum et al., 2010
Hermann’s tortoise (Testudo hermanni) 1987 Spain 44 PA A, J, HT, CB HR S Bertolero et al., 2007
1997 Spain 22 PA A, J, HT, CB HR S Bertolero et al., 2007
2013 France 12 PA A, R, HT, GT HR S Caron et al., 2013
1990 France 284 PL A, R, HT SR S Guyot and Clobert 1997

TFN2anúmero de especímenes translocados, bsitios de translocación (PA=Área protegida, PL=Propiedad pública), canimales liberados (CB=criadas en cautiverio, R=Rescatadas, J=Juveniles, A=Adultos, GT=Sometido a prueba genérica, HT=Sometido a prueba de salud), dtipo de liberación (HR=Liberación dura, SR=Liberación blanda), y el resultado de la translocación (F=Fracaso, S=Éxito, PS=Éxito parcial). NA=Información no disponible.


En 1987, 44 especímenes de Testudo hermanni hermanni fueron translocados y 10 años después 22 tortugas adicionales fueron introducidas a áreas dentro de su rango histórico. Los autores atribuyen su éxito a la alta calidad del hábitat, lo que significa que las tortugas tuvieron refugios apropiados, disponibilidad de alimento y ausencia de depredadores (Bertolero et al., 2007).

Otro ejemplo del importante rol que juega la alta calidad del hábitat es la translocación experimental de 12 adultos Testudo hermanni hermanni liberados en Francia (Caron et al., 2013). Estas tortugas fueron liberadas mediante el método de liberación “dura” en áreas dentro de su distribución histórica y considerando la disponibilidad de micro-hábitats apropiados para permitirles realizar estrategias de termorregulación y tuvieron ausencia de depredadores. Permitir que los animales translocados se aclimaten a su nuevo ambiente es otro factor importante a considerar (Mihoub et al., 2011). En 2005, un total de 109 tortugas Testudo kleinmanni fueron liberadas en un área protegida que forma parte de su distribución. Estas tortugas no permitieron la aclimatación en el sitio de liberación y no desarrollaron fidelidad al sitio, resultando en una tasa de mortalidad alta y dispersión de larga distancia (Attum et al., 2010). Es importante evitar dispersión de larga distancia del sitio de liberación porque los animales que se han dispersado ampliamente tendrán nulo o poco rango de superposición con sus congéneres (Mihoub et al., 2011) y pueden experimentar alta mortalidad debido a la depredación, la perturbación antropogénica o a los altos gastos de energía asociados con actividad mayor (Kingsbury y Attum, 2009).

Seleccionar a los candidatos ideales para la translocación es otro factor vital identificable en los casos revisados para alcanzar un programa de translocación exitoso. Los candidatos ideales son tortugas que han estado en cuarentena para permitir que cualquier enfermedad latente aparezca y sea tratada y que hayan experimentado pruebas virales, parasitológicas, morfológicas y de sangre para detectar cualquier patógeno prevalente (o importante) tales como Mycoplasma agassizii y herpesvirosis de tortuga (Brown et al., 1994). Las tortugas deben tener una longitud razonable de caparazón para soportar los intentos de depredación, los animales criados en cautiverio son más propicios que los animales confiscados porque existe mayor probabilidad de aparición de la enfermedad en ellos, creando por lo tanto una transferencia de patógeno potencial a poblaciones salvajes (Wimberger et al., 2009). Si no se siguen estas recomendaciones, alta mortandad de individuos translocados puede ser el resultado, tal como es el caso de 17 tortugas Stigmochelys pardalis que fueron liberadas en vida silvestre sin una evaluación de salud previa (Wimberger et al., 2009). Tres tortugas desarrollaron enfermedades y murieron, y 1 tortuga enferma fue regresada a cautiverio, 3 fueron asesinadas intencionalmente, 1 fue volteada por otro animal y murió, y de 6 se desconoce su destino, 2 sobrevivieron 13 meses después de la liberación, y 1 sobrevivió 25 meses. Los proyectos que tuvieron éxito reportaron observaciones como puesta de huevos en su monitoreo de los especímenes translocados, así como otras conductas naturales como la construcción de madrigueras, alimentación y apareamiento (Bertolero et al., 2007; Kuchling et al., 2008; Garrigues y Cadi, 2011; Tuberville et al., 2011). Todos los casos revisados concuerdan en que el monitoreo en campo post-liberación permite evaluar el éxito de la translocación. Esto es consistente con las guías de translocación del IUCN (2013) que establecen que el monitoreo ecológico ayuda a identificar los cambios en el hábitat y a detectar consecuencias inesperadas de una translocación, ya sea con impacto positivo o negativo.

Finalmente, un factor adicional que debe ser considerado antes de mover a cualquier animal a una nueva área es el aspecto social de la translocación. La aceptación pública debe ser considerada y los propietarios de tierras vecinas y comunidades locales deben entender, aceptar y apoyar en su totalidad la translocación para así prevenir la caza furtiva (Wimberger et al., 2009; IUCN 2013). Sin embargo, sin importar el número diverso de los animales liberados, estos casos tuvieron resultados exitosos (Griffiths et al., 1989; Bertolero et al., 2007; Tuberville et al., 2011).

En los casos revisados, observamos que el número de individuos translocados no influenciaron el resultado de la translocación, habiendo translocado siete tortugas Centrochelys sulcata (Garrigues y Cadi, 2011) o 284 especímenes Testudo hermanni (Guyot y Clobert, 1997) y aun así se obtuvo el éxito. Aunque se conoce que entre más animales sean liberados al sitio, la translocación tiene mayor probabilidad de éxito, tener más animales ayuda a establecer una población reproductora (Tuberville et al., 2011).

Otro factor que no fue considerado fundamental fue la liberación (o no liberación) de animales en las áreas protegidas. Los proyectos de translocación con animales que fueron liberados en áreas no protegidas fueron exitosos, reportando una tasa anual de supervivencia del 78 %, similar a las tortugas Gopher (Gopherus polyphemus) translocadas en Florida (Cook et a., 1978; Lohoefener y Lohmeier, 1986) y para las tortugas Galapagos (MacFarland et al., 1974). Por otra parte, 17 tortugas Stigmochelys pardalis babcocki fueron liberadas en la Reserva de Leopard Mountain Game en 2005 y no tuvieron éxito en la translocación, regresando a 1 de las tortugas en cautiverio por causa de enfermedad, 3 fueron asesinadas por humanos, 1 murió volteada por otro animal, otras 3 murieron de probable enfermedad, inanición y/o deshidratación, y el destino de 6 de ellas es desconocido. Solo 3 animales sobrevivieron después de 13 meses post-liberación (Wimberger et al., 2009).

Los cinco factores de influencia principales en alcanzar translocaciones exitosas se describen y fueron utilizados para desarrollar una guía específica de translocación para tortugas terrestres (Figura 3). Debido a que la mayoría de los esfuerzos se enfocan en mamíferos y aves, es necesario desarrollar una guía que atienda los requerimientos de los reptiles ya que existe una alta tasa de mortandad cuando se realiza la translocación de organismos debido a estrés y otras razones, tales como la deficiencia de salud (Wimberger et al., 2009; Dickens et al., 2010). Atender los requerimientos de los quelonios reducirá la tasa de mortandad e incrementará la probabilidad de un resultado exitoso.


[Figure ID: f3] Figura 3.

Lineamiento para desarrollar una translocación exitosa de tortugas.


Conclusión

Se logró nuestro objetivo de identificar los factores principales que influyen en el resultado positive de un Proyecto de translocación. Basado en nuestro análisis, los factores importantes a considerar fueron idoneidad del hábitat, favorecimiento de liberaciones blandas sobre liberaciones duras (aclimatación), selección ideal de candidatos, monitoreo post-translocación y aceptación pública del programa de translocación.

Estos factores fueron útiles para desarrollar una guía sobre translocación enfocada en las tortugas terrestres.


fn1Como citar este artículo: Palomo Ramos, R., Gatica Colima, A. B., Ríos Arana, J. V. (2018). Translocation as a conservation tool for endangered tortoises in Mexico. Revista Bio Ciencias 5(2018), 17 pages, Article ID: 05.2018.01. http://revistabiociencias.uan.edu.mx/index.php/BIOCIENCIAS/article/view/322/pdf

Agradecimientos

Los autores desean agradecer a CONACyT por su apoyo financiero mediante una beca para uno de los autores (RPR), y desean también agradecer a los revisores del manuscrito.

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Revista Bio Ciencias, Año 13, vol. 9,  Enero 2022. Sistema de Publicación Continua editada por la Universidad Autónoma de Nayarit. Ciudad de la Cultura “Amado Nervo”,  Col. Centro,  C.P.: 63000, Tepic, Nayarit, México. Teléfono: (01) 311 211 8800, ext. 8922. E-mail: revistabiociencias@gmail.com, revistabiociencias@yahoo.com.mx, http://revistabiociencias.uan.mx. Editor responsable: Dra. Karina J. G. Díaz Resendiz. No. de Reserva de derechos al uso exclusivo 04-2010-101509412600-203, ISSN 2007-3380, ambos otorgados por el Instituto Nacional de Derechos de Autor. Responsable de la última actualización de este número Dra. Karina J. G. Díaz Resendiz Secretaria de Investigación y Posgrado, edificio Centro Multidisciplinario de Investigación Científica (CEMIC) 03 de la Universidad Autónoma de Nayarit. La opinión expresada en los artículos firmados es responsabilidad del autor. Se autoriza la reproducción total o parcial de los contenidos e imágenes, siempre y cuando se cite la fuente y no sea con fines de lucro.

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